sábado, 31 de mayo de 2008

...paráte, que mi realidad ya no es real

Y un día de estos os cojo a todos,
Os amarro a un áspero y firme tronco y dejaros allí.
Al anochecer del segundo día llegar sólo para quemaros las puntas de los dedos, hasta que alcancen el color del carbón. El dolor os ayudará a olvidar la pena de la soledad, el vacío el hambre y la sed, las quemaduras del sol, y las grietas de los labios por el frío. Y me iré de nuevo.
Volver pasados otro par de días, y tomar ahora un alambre. Y con la puntita rozarlos los muslos, una y otra vez, persistiendo en los mismos surcos, para crear tiritas de inchada carne en vivo por las que emane roja sangre. Y abandonaros de nuevo.
Y regresar a las dos jornadas, y untaros el cuerpo con resina y luego con miel, para que la segunda cale bien. Y así, cuando al regresar de mi ida, encontrarte la piel cubierta de picaduras. Y notar que tu voz ya no emerge de tu garganta, y observar por tus mejillas limpios surcos de lágrimas secas que fueron un día el único vivo resqicio que rozó tu cuerpo.
Y así espero que tu boca suplicase por lágrimas más pesadas, que puedieran por lo menos alcanzar tus labios.
Y tus órbitas sin tus ojos. Y tu mano sin tus uñas, y tu cuerpo sin tu alma...


/ufff. q día de perros el de hoy. Estamos de puente..y estudiando, o por lo menos de no levantarnos de la silla, aunque no pueda concentrarme en los papeles de mi mesa.
...Y siempre se me hicieron de horrosos domingos los días de un puente con tareas pendientes.
Al menos me queda la sonrisa de un mayo que ya duerme./